Cambios que merecen contexto
Dónde el registro cambió más de lo que cabría esperar si nada hubiera cambiado. No es qué colegios registran más —eso está en los rankings—.
Cómo leemos estos cambios
Si un colegio registró a reportes un año y b al siguiente, preguntamos qué probabilidad había de ver un reparto así de desigual entre los dos años por puro azar. Formalmente es una prueba binomial condicional: entre los a + b reportes, cada uno podía caer en cualquiera de los dos años.
Pasar de 1 a 5 reportes es un +400 %, y pasar de 100 a 180 es solo un +80 %. Pero con seis reportes repartidos al azar, un reparto 1-5 ocurre una de cada cinco veces; el segundo caso no ocurre casi nunca. La prueba lo resuelve sola: el primero no es señal y el segundo sí.
Si los reportes suben en todo el Perú, un colegio que sube lo mismo no ha cambiado nada relativo. La comparación se hace contra la variación nacional de ese par de años, no contra «no cambió».
Probando miles de colegios a la vez, uno de cada veinte saldría marcado por azar aunque no hubiera cambiado nada — y esos falsos positivos tendrían nombre y dirección. Aplicamos la corrección de Benjamini-Hochberg: de las señales publicadas, se espera que como mucho un 5 % sean ruido.
No son contrastes estadísticos sino definiciones: «no registró nada en los dos años previos y ahora sí», «registró en 5 de los últimos 6 años». Se publican como patrones, con su regla escrita, y nunca mezcladas en el mismo orden que las anteriores.
Cambios de tasa entre años. Solo existe un padrón con el número de alumnos, y dividir dos años por el mismo denominador produce una serie cuyas variaciones son idénticas a las de los conteos: no añade información y aparenta una precisión que no tenemos.
- 5 %
- 8
- 30 por año
- 2024 → 2025